martes, 18 de agosto de 2015

La Alabanza

En el post Pasado hablamos sobre la Acción de Gracias y como esta nos permite ir adentrándonos en la presencia de Dios.

La alabanza es tomada  como un sacrificio cuando se le alaba a pesar de la situación. (Acción de Gracias siempre, alabanza siempre). Es muy fácil alabar a Dios cuando todo va bien, no así cuando se presentan ya sea las consecuencias de nuestras propias acciones necesitando de su ayuda, perdón y donde nos encontramos abatidos y angustiados; o en cualquier proceso de prueba.

En el Salmo 50 vemos esto claramente:


14 Sacrifica a Dios alabanza,

Y paga tus votos al Altísimo;

15 E invócame en el día de la angustia;

Te libraré, y tú me honrarás.

No en vano el sacrificio de alabanza viene seguido de la "angustia". Invocar el nombre de Jehová en la angustia no es solo para pedirle cosas, o peor aún para reclamarle sino para alabarlo más bien. Si bien su poder se perfecciona en nuestras debilidades es esta una razón bastante buena para alabarlo en esos momentos.  Además hace crecer nuestra fe y es en esos momentos donde podemos ver qué tanto conocemos de Dios; si realmente creemos que es nuestro sustentador, nuestro pastor y nada nos faltará, nuestro Padre, nuestro consolador etc, etc.

Marcos Witt define la alabanza como :

Una respuesta positiva , alegre y dinámica  a Jesús.
Él es de la idea de que debemos ser y estar jubilosos cuando se llega a la presencia manifiesta de Dios. También dice que "alabar" sería sinónimo de "presumir". Presumir las bondades y características de Dios a nosotros mismos y a los demás.

En todos estos aspectos hay también uno que no debemos olvidar: al cantar, alabar o declarar alabanzas a Dios cantamos para Él pero debemos estar conscientes quiénes también nos están escuchando en el mundo espiritual. Debemos recordar que la lucha no es contra carne y huesos; nuestra guerra es contra nuestros deseos y contra los demonios que habitan en el aire. (o en otras personas). Ellos no pueden leer nuestros pensamientos por eso hay que declarar las verdades de Dios  de las que también estamos convencidos para "marcar territorio".

La alabanza y la adoración guarda también una estrecha relación con la guerra espiritual. Es también, parte del "morir a uno mismo" -sobre todo la adoración-.  En los siguientes capítulos de Josué que estudiaremos veremos la estrecha relación entre la alabanza y la guerra, que simboliza la guerra espiritual. De por sí en los capítulos anteriores ya hemos identificado elementos de esta preparación para obtener las victorias.

Una de las cosas que aprendí sobre la alabanza al leer Salmos, es que ésta no llega sin antes haber conocido/leído sobre Dios y sus características. Debemos incrementar nuestro repertorio sobre características de Dios y para esto está la Biblia. Claro también canciones, siempre y cuando estén basadas en la palabra pero viene siendo lo mismo. Hay que leer y estudiar lo que leemos. Normalmente Dios deja que esas características de él sobre las que meditamos al leer su palabra se presenten en nuestras vidas para que no solo se quede en lectura sino que se transforme en experiencia lo que hace que la alabanza sea de verdad y no mecánica.

Llegar a este punto nos lleva un paso mas allá a conocer la verdadera Adoración.








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