lunes, 14 de septiembre de 2015

La Adoración -Parte 2-

¿Cómo construyo una relación con Jesús? ¿Cómo me comprometo con Él? ¿Cómo lo invito a quedarse en mi vida?



Estás fueron nuestras últimas preguntas del post pasado. Para tener comunión con Dios y entablar una relación con él se debe "entrar en su presencia". Es aquí donde los misterios más grandes son revelados. Tomemos como ejemplo el Salmo 73 de Asaf. Recomiendo que lo lean primero y después revisen estos apuntes. También que revisen quién era Asaf, en el link con su nombre aquí arribita. Básicamente era el cantante principal en los tiempos del Rey David, dirigía la música y el canto. Era de la Alabanza pues.  

Para la lectura previa pueden utilizar la versión que se revisa aquí en este blog (Salmos 73 Reina-Valera 1960 (RVR1960), una versión más digerible o incluso si se les acomoda más el inglés

El destino de los malos. Salmo de Asaf.

En este Salmo Asaf habla de algo que a todos los que amamos el bien o queremos seguir los pasos de Jesús nos ha pasado en algún momento. ¿Por qué los malos parecen prosperar? ¿Por qué los malos triunfan y los buenos son azotados? ¿De qué sirve entonces ser bueno?
En el versículo 16 Asaf expresa lo frustrante de este pensamiento, el coraje e incomodidad con este hecho. Sin embargo, luego dice [17]:


16 Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, 17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.


Este versículo es el que parte en dos el Salmo de Asaf. Inclusive si estudiamos un poquito más a fondo el probable estado anímico de Asaf podemos encontrar la diferencia. Los primeros 16 versículos están llenos de frustración y tristeza, un poco de ira también; bastante desánimo. Incluso esta duda y frustración está a punto de llevar la fe de Asaf en Dios a desaparecer e inclinarse por lo malo; versículos [13] y [14].

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; 14  Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.

Está a punto de inclinarse por completo a hacer el mal, pensando con base en sus observaciones, que así prosperará o al menos estará más tranquilo. Pero del [17] al [28] la actitud de Asaf cambia radicalmente. Y entonces es cuando Asaf se da cuenta de que los malos en realidad no prosperan ni tienen "éxito" y mucho menos son felices o quedan impunes, si no que todo lo contrario su fin es terrible y a la larga su dolor y agonía llegan a hacerlos presos; por lo tanto su destrucción es inminente:

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 19 !!Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. 20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

Uno no puede así nada más cambiar de opinión de un momento a otro y mucho menos observando lo que Asaf (y nosotros) hemos observado de los malos. ¿Cuál fue el secreto de Asaf? nos lo dice en el versículo 17: 


17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.


Hasta que entrando en el santuario de DiosComprendí el fin de ellos.

La Biblia dice que "Si alguien quiere ser sabio, que empiece por obedecer a Dios."  Entrar en "el santuario de Dios" es santificarse para entrar en COMUNIÓN con él. En esta santificación se obtiene una comunicación clara con Él -de espíritu a espíritu- que tendrá como resultado la claridad de pensamiento y la "revelación" o develación de la verdad. Y ¿qué significa ser “santo”? El término bíblico hebreo se deriva de un verbo que significa “separar”, y se emplea en contextos religiosos para todo lo que se aparta del uso común y se considera sagrado. El sustantivo santidad también transmite claramente las nociones de limpieza y pureza. ¿Limpios de qué? ¿Puros de qué? Recordemos que crecimos en un mundo donde la verdad, la justicia, el amor y lo bueno han sido corrompidos, "enchuecados" y básicamente no conocemos REALMENTE su estado  "ideal", por eso no podemos captar la justicia de Dios y sólo podemos "creer" que sus juicios son justos. Sin embargo Asaf, David y los demás salmistas encontraron como llegar a deshacerse de esa contaminación para ver "la luz" (la verdad) que sería en la presencia de Dios únicamente. (En tu luz vemos la luz).

Siempre que tengamos dudas sobre algo que no parece tan justo de Él -a nuestros ojos- debemos llevarlo ante Él para que nos lo aclare. Claro que para llegar a Él necesitamos santificarnos. Ahora ya sabemos que comprende esta santificación:

  • Oración
  • Lectura de su palabra (La Biblia)
  • Alabanza y Adoración (la cual comprende obediencia a sus mandamientos)
Debemos asimilar y grabarnos en la cabeza los siguientes puntos que NO VAN A CAMBIAR NUNCA BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA: 

  1. Dios es Bueno.
  2. Dios es Justo.
  3. Dios es Verdadero
  4. Dios está bien y nosotros estamos mal. 


Llegar a comprender estos puntos no es fácil por lo que comentaba sobre el mundo donde nacimos y crecimos. Pero no tenemos que hacernos un "coco wash" para comprender esto, sino experimentar entrar en su presencia como lo hizo Asaf y Dios se encargará de revelarnos la verdad. Si tenemos dudas de algo simplemente debemos seguir este camino (o más bien vivir ya para siempre de esta manera y solo cuando tengamos dudas preguntarle directo) :





Dice Asaf:

22 Tan torpe era yo, que no entendía;  
Era como una bestia delante de ti.  
23 Con todo, yo siempre estuve contigo;  
Me tomaste de la mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo,      
Y después me recibirás en gloria.

Y los resultados serían: Con amor Dios nos guía hacia la Verdad y en esto se Glorifica y así es como nos deja verlo. Este es aparentemente un salmo muy simple y sencillo, sin embargo se percibe que es de Dios la iluminación y no el mero razonamiento de Asaf, ya que llega a esta increíble conclusión incluso después de haberse sentido totalmente frustrado:

25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

Es aquí donde radica la importancia de la alabanza y la adoración -y en general de la santificación- con estos elementos logramos entrar en su presencia y somos enfrentados con la verdad. El riesgo de esto es si estamos o no preparados para lidiar con ella. Marcos Witt expresa en su libro que ésta es una de las razones por las cuales existen pocos verdaderos adoradores. Dice: "Cuando nos atrevemos a entrar en su presencia y contemplarlo... " [contemplarlo en la gloria de la que habla Asaf JUSTO, BUENO, VERDADERO, SANTO, CORRECTO ] ..."somos confrontados con la realidad de que somos todo lo contrario, esto implica cambiar por completo y pocos están dispuestos a pagar ese precio, vemos todas las cosas de nosotros que no  van de acuerdo a su deseo y su propósito".


 Un vez que pasa esto, y nos damos cuenta de lo anterior solo tenemos 2 opciones: regresar a nuestra vida donde están ausentes la verdad, la vida, el amor , la justicia y la paz o PAGAR EL PRECIO de incluirlas en nuestra vida y comprar una nueva: La purificación. La purificación es el proceso que sella el compromiso con Jesús con el cual se le invita a quedarse a vivir en nuestro ser y con el cual se le da el "permiso" de que nos use para seguirse glorificando. Todo lo torcido que creció nuestro camino, si nos comprometemos con Él, Él lo enderezará, de modo que quedemos de nuevo alineados a la verdad, justicia, amor,paz, y bondad en su estado mas puro e ideal, siendo así también ejecutores de estas virtudes aquí en la tierra para que los demás las conozcan y quieran participar de lo mismo.

Aquí la oración nos servirá para cultivar la relación, para confesarle nuestras fallas, para contarle nuestros anhelos, para pedirle instrucción y corrección.

La lectura de la Biblia nos irá contando las verdades de Jesús, de Dios y de lo que Él espera de nosotros. También de lo que Él ha prometido a los que le aman. De esta forma Dios va cumpliendo sus promesas y nuestro ser lo experimenta, así es como va creciendo nuestra fe: leyendo sus promesas, leyendo quien es ÉL y comprobándolo en nuestra vida. Así se vuelve un día a día el "esperar en Jehová".

La alabanza nos irá permitiendo darle las gracias por todo lo que hace en nuestras vidas, ha hecho y hará de modo que estemos recordando de continuo quien es Él y lo que hace por nosotros desarrollando así nuestra humildad -que es básica para entrar en su presencia-. Todas las cosas invisibles de Él nos son reveladas por medio de las cosas que sí vemos como la misma creación y sus obras (en nuestras vidas o en las de los demás).

La adoración por su parte será honrar por completo a Dios escuchando sus indicaciones, andando en sus caminos y de paso nos ahorrará miles de problemas, pues al obedecerle a Él se vuelve nuestro escudo y refugio. (Solamente que te esfuerces y seas valiente no temas ni desmayes porque YO estaré contigo).


Mencionamos en este Post que la razón por la cual existen pocos adoradores es que no están dispuestos a pagar el precio. A veces no es que no se quiera si no que parce que no "se  puede", incluso para la alabanza existen ciertas trabas que debemos vencer primero. Quizá empezando por ahí podríamos decidir con más claridad si deseamos o no pagar el precio. Eso lo estudiaremos en el siguiente Post.

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